Durante 19 temporadas consecutivas, David Concepción demostró su calidad como campocorto con los Rojos de Cincinnati, su único equipo en las mayores.

Si bien es cierto que la puerta de Cooperstown no se ha abierto para el "Rey David", los Rojos premiarán su contribución a la Gran Maquinaria Roja de mediados de la década de los 70 por segunda vez (la primera cuando entró al Salón de la Fama del equipo) el próximo sábado cuando retiren el número 13 que tan gallardamente lució el venezolano en Cincinnati.

Concepción fue el norte para muchos jugadores venezolanos que incurrieron en la Gran Carpa a través de los años, destacando por supuesto Omar Vizquel ente ellos.

"Yo era Magallanero pero me gustaba el juego de David y mi papá me llevaba al Universitario cada vez que venían los Tigres. Yo odiaba a ese equipo pero David era el tipo de jugador que yo quería ser", comenta Vizquel. "David fue un ejemplo para todos nosotros y en su honor uso el número 13 en mi espalda. Un número temido por muchos pero tanto a Concepción como a mí nos trajo mucha suerte. La consistencia año tras año, su alcance, su espectacularidad en jugadas en el hueco y detrás de segunda, su lanzamiento de un bote a la inicial aprovechando la grama artificial y su bateo oportuno lo separaron del resto de los campocortos de su época", agrega.

Cuando habla de Concepción se nota un brillo que es parte de su idolatría de muchacho y de la amistad que los une ahora. "Uno de los momentos más emocionantes de mi carrera fue cuando en 1991 se jugó el Juego de Estrellas de Venezuela en Maracay en honor a David. El jugó los primeros innings en el campocorto y luego salió y me entregó el guante para que yo siguiera jugando por él. La ovación de los fanáticos fue increíble; siempre recordaré ese momento", dice Omar.

Eduardo "Eddy" Pérez, el receptor de los Bravos por muchas temporadas y ahora coach del mismo equipo, tiene grandes recuerdos de David y lo explica a su manera. "En estos momentos uno ve tantas estrellas venezolanas como Cabrera, Santana, Zambrano, Magglio, Abreu y tantos otros, pero en la década de los setenta y ochenta solamente estaba Concepción. Cuando Miguel juega en Maracay, se para la ciudad. Cuando Magglio juega en Puerto La Cruz se para el puerto. Pero cuando jugaba David se paraba el país entero. Fue mi ídolo así como el de Vizquel, Guillén, Galarraga y los demás de nuestra generación. Todos queríamos ser famosos como él. Jugar con los Tigres y haber compartido como compañero de equipo de David es uno de los honores más grandes de mi carrera. Ha habido peloteros venezolanos con mejores números en los últimos años, pero David siempre será mi gran ídolo.

Otro de las anécdotas que tengo es que siempre seguí a los Rojos pero no por Bench o Morgan sino por David. Mi debut en las mayores como catcher abridor fue en el Riverfront Stadium de Cincinnati y mi primer hit fue un jonrón. Cuando llegué al clubhouse me quedé con la boca abierta cuando vi a David que me estaba esperando para felicitarme. Imagínate, mi ídolo presenció mi primer jonrón en las mayores. Sin lugar a dudas, David fue la inspiración y el norte que todos nosotros seguimos para llegar a jugar en las mayores".

Sus compañeros de la Gran Maquinaria Roja siempre han tenido palabras de elogio para el venezolano y conversamos con algunos al respecto cuando David fue exaltado al Salón de la Fama de los Rojos. George Foster (líder del equipo en jonrones y empujadas en una temporada con 52 y 149 en 1977) lo explica sin titubear: "David no es uno de los mejores sino el mejor de todos. Fue grandioso tenerlo con nosotros porque fue él quien consolidó nuestra línea central. No solamente ayudó con su gran defensiva sino que siempre fue oportuno con sus batazos".

Ken Griffey Sr., y al preguntársele por el impacto de David en la Maquinaria Roja, nos dijo: "Fue esencial en el éxito del equipo defendiendo la posición más importante en el terreno para un equipo ganador. Hacia la derecha o la izquierda no lo podía hacer mejor. Ya está en el Salón de la Fama de Cincinnati y ahora retiran su número 13. Debería estar en Cooperstown".

El dominicano Cesarín Gerónimo formó parte de la línea central del equipo defendiendo el jardín del centro y comenta: "Cuando llegué al equipo David no estaba desarrollado totalmente como pelotero pero cuando lo hizo se convirtió sin lugar a dudas en el mejor campocorto de todos los tiempos. Además corría bien las bases, robaba, empujaba carreras y en general era un bateador muy oportuno. Siempre estaba colocado en el lugar correcto y no recuerdo haberlo visto lanzar a un lugar equivocado. Estaba preparado para todas las jugadas. Merece estar en Cooperstown".

Ya pertenece al Salón de la Fama de los Rojos y ahora su número 13 será retirado para concretar unas palabras que le oímos decir a Bernie Stone (Gerente del clubhouse de los Rojos desde antes de que David llegara al equipo) cuando David se retiró: "Este número no lo usará más nadie en los Rojos".

Después del sábado eso será una realidad.