Un hombre de diversos talentos, el jardinero izquierdo de los Medias Rojas, Manny Ramírez, ha sido calificado de muchas maneras distintas en su carrera.

Al dominicano se le ha llamado un genio del bateo, pero también algo distanciado de todos y hasta un enigma. Siempre ha sido uno de los outs más difíciles del béisbol y siempre será recordado como figura clave en los equipos campeones de Boston.

Quizás como ningún otro pelotero de la historia reciente, Manny es famoso simplemente por ser él mismo. Pero "Manny siendo Manny" es algo ya histórico.

Sammy Sosa, Alex Rodríguez y Rafael Palmeiro tiene que hacerle espacio a Ramírez en el club latino de los 500 cuadrangulares. Manuel Arístides Ramírez es, de manera oficial, está entre los "Reyes del Jonrón" y ha tomado un paso más hacia el Salón de la Fama de Cooperstown.

"Wow, tienes que estar orgulloso de ti mismo, con todo lo que has logrado en la vida", dijo Ramírez. "Sabes, "Todo esto aquí-el béisbol-es como una fantasía", dijo Ramírez. "Cuando abandonas el juego, abandonas eso. Empiezas a vivir la vida cuando te retiras, tu vida de verdad.".

Puede ser. Pero lo que es ahora es el 24to jugador en llegar a los 500 jonrones de por vida. Y aunque no lo dirá, Manny estará pensando en los 600, 700 o quién sabe, hasta los 800 cuadrangulares antes de retirarse. Por ahí escuché que lamentó no alcanzar los 500 en el mes de abril.

Todo esto de alguien que dice que no es jonronero.

"No soy jonronero, sino un bateador puro" dijo Ramírez. "Podría ser el bateador que quisiera. Si quisiera dar 50 o 40 cuadrangulares todos los años, lo haría. Pero no quiero. Quiero ser un bateador puro y darle a todas las bandas."

Manny también ha sido todo un personaje. Sea esconderse detrás de la pared el jardín izquierdo en el Fenway Park entre innings o cortar un tiro del jardinero central Johnny Damon, la conducta de Ramírez ha sido única.

A veces Ramírez ha dado la impresión de que no quiere jugar, al ausentarse mucho tiempo con lesiones que no parecen de gravedad. Lo que sí quiere hacer siempre es batear. Es conocido como uno de los jugadores más trabajadores del béisbol, muchas veces llegando al estadio varias horas antes del partido para levantar pesas y practicar el bateo.

"Este tipo es una máquina", dijo el compatriota y compañero de equipo en Boston, David Ortiz. "He aprendido muchísimo de Manny desde que llegué (a los Medias Rojas), no me lo imagino. Este tipo, se prepara para jugar de verdad. No me importa qué dice la gente. Estar en el tope de esta liga como jugador no viene porque estés en tu casa tranquilo. Hay que trabajar. Por eso los números de Manny siempre han sido tan buenos. Tiene una rutina increíble todos los días."

Eso de "Manny siendo Manny" se ha convertido en una especie de etiqueta, algo que ha aceptado Ramírez con una sonrisa.

"Me encanta, me encanta", dijo Ramírez. "Eso significa que soy importante. Me encanta. No sé qué significa, pero me encanta. Si la gente está pensando en ti, significa que eres importante."

En lo personal, mi primera experiencia de verdad con eso de "Manny siendo Manny" fue en el 2004 en el Fenway Park, cuando me le acerqué para una entrevista, me presenté y le dije que era de MLB.com. Me contestó con una mirada que me decía, sin palabras, "¿qué me importa a mí eso?" y se fue sin hablar.

Al día siguiente en el estadio, me puso el brazo en el hombro y me guió desde el clubhouse de los Medias Rojas hasta los túneles del Fenway, hablándome de su vida en la República Dominicana, en Nueva York y sus primeros años en Cleveland.

Cuando llegamos al terreno, me paré por la raya de primera, esperando que terminara nuestra entrevista. De manera juguetona, me agarró el cuello y me guió todo el camino hasta el jardín central. Habló de divertirse, sobre la forma en que su mamá le había dado un buen sentido del humor y cómo ella siempre le recordó que tenía que disfrutar cada día como si fuera su último.

Recuerdo que me dijo que sólo iba a ser pelotero por un corto tiempo, pero que iba a ser una persona para siempre, y que era aceptable ser mejor persona que pelotero. Luego recuerdo que se me fue a hacer prácticas de bateo, dejándome solo en el jardín central del Fenway y preguntándome cómo había llegado hasta ahí.

Recordándolo, se puede decir que eso era "Manny siendo Manny" aquel día. Para mí sólo estaba siendo un hombre.

Eso no es nada nuevo. En Boston es "el hombre". Los Medias Rojas aún tienen opciones de contrato sobre él. Dice Ramírez que confía en que seguirá en Boston.

"Sé lo que me espera", dijo Ramírez. "Voy a estar aquí dos años más, y luego me van a firmar por cuatro años, así que van a ser seis años. Voy a terminar mi carrera aquí (en Boston)."

Al manager de los Medias Rojas, Terry Francona, le conviene que eso sea así. Cualquier piloto quisiera tener a un bateador como Ramírez en su lineup todos los días.

"Eso uno de los mejores bateadores que he visto, y eso será así mientras él quiera", dijo Francona. "Es esa clase de bateador. Está en gran forma..

Y hoy se convirtió en un jugador histórico.