ATLANTA - No hay un jugador en el béisbol que corra hacia la primera base y rodee la almohadilla luego de un sencillo como lo hace el jardinero derecho de los Dodgers, el cubano Yasiel Puig.

La mejor forma de describirlo es una carrera loca hacia la base, más que un sprint. Una vez que Puig toca la inicial, se arroja casi a la mitad del camino hacia la intermedia. Si el batazo parece que puede terminar en un doble, el novato se apresura hacia la segunda y pasa la almohadilla en una frenética búsqueda por otra base. Si se debe conformar con un sencillo, Puig vuelve a la primera con brazos y piernas agitadas.

En algunas ocasiones, Puig se tira de cabeza para regresar a la primera por el simple hecho de que es capaz de hacerlo.

En algunas formas, estas locas carreras de 90 pies representan la esencia del ultra talentoso, impredecible e insaciable jardinero. Tal como Puig, son extremadamente rápidas, agresivas y en ocasiones descuidadas pero son divertidas de ver e imposibles de ignorar.

El jueves, los Bravos fueron testigos de las descontroladas carreras de Puig en muchas más ocasiones de lo que les hubiese gustado en el Juego 1 de la Serie Divisional de la Liga Nacional, siendo parte crucial de la victoria de los Dodgers con marcador final de 6-1. Pero a final de cuentas, lo que se suponía sería una gran noche en la carrera del novato (su debut en la postemporada) se convirtió en otra jornada normal en la intensa vida de Puig.

Esta es la forma en la que Puig juega al béisbol, sin importar que esté en Cuba, en Los Ángeles durante la temporada regular, o en octubre en Atlanta.

"Quería dar lo mejor de mí contra un muy buen pitcher", dijo Puig. "Lo traté como otro juego en la temporada y me preparé como tal".

Y eso fue muy evidente.

Puig se fue de 4-2 con una carrera anotada y par de ponches. Defensivamente hablando, Puig puso fuera a Evan Gattis para completar un doble-play en el segundo inning desde el jardín derecho, cuando el left fielder de los Bravos se alejó más de lo debido de la inicial con un elevado conectado por el tercera base Chris Johnson.

Durante la campaña regular, Puig bateó para .319 con 19 cuadrangulares y 42 empujadas en 104 encuentros. Tuvo ocho asistencias en los jardines pero igualmente cometió cinco errores. En el camino, Puig se convirtió en uno de los jugadores más controvertidos en este deporte debido a su arrojada actitud y su estilo poco ortodoxo y desatado. Igualmente, es un fuerte candidato al premio al Novato del Año en la Liga Nacional.

"Se ha dicho mucho sobre su locura, pero la acepto", dijo el jardinero central de los Dodgers Skip Schumaker. "Es agresivo en los jardines. Corre las bases sumamente bien. ¿Comete unos cuantos errores? Cierto. Pero cuando se es tan agresivo como él, ¿por qué se lo vas a reprochar? Es un jugador eléctrico y me encanta su forma de jugar".

La presencia de Puig fue difícil de ignorar el jueves. Fue sonoramente abucheado durante las presentaciones previas al encuentro y cada vez que su nombre era anunciado antes de cada turno al plato. El estadio estallaba en vítores tras sus ponches en el sexto y noveno capítulos.

Sin embargo, Puig fue quien sonó el primer imparable contra el abridor de los Bravos, Kris Medlen, en la segunda entrada. Y procedió a correr aceleradamente a la tercera cuando el siguiente bateador, el antesalista dominicano Juan Uribe, disparase un sencillo no muy profundo hacia el center field. El jardinero central de los Bravos, Jason Heyward, ni siquiera se molestó en intentar lanzar buscando hacer out a Puig.

"Pensé que debía llegar a tercera. Conecté hacia la derecha del center fielder y pensé que podía hacerlo", dijo Puig. "Hice mi trabajo y creo que él no quería cometer un error, especialmente con un corredor detrás de mí".

El novato eventualmente anotó gracias a un elevado de sacrificio de Schumaker para darle a los Dodgers la ventaja 1-0, la cual ya no perderían. Puig conectó otro sencillo, esta vez con par de outs en el tercer inning, y corrió desaforadamente como es su costumbre, pero no avanzó más allá de la inicial.

"Es muy bueno tenerlo en nuestro equipo", dijo el cátcher de los Dodgers, A.J. Ellis. "Juega muy duro y tiene mucha pasión y energía. Es contagioso".

Los Bravos quizás describirían el estilo de Puig de otra manera.

Más tarde en el encuentro, Medlen golpeó a Puig en la espalda con el primer pitcheo en el tercer turno al plato del outfielder, en el quinto inning. Puig tomó una pausa, vio hacia el jardín central, agitó su bate hacia atrás y trotó frente a la línea de primera.

No habría una loca carrera esta vez. Puig se ponchó tirándole en su último turno y dio un giro en la caja de bateo antes de dirigirse hacia el dugout.

"(Medlen) estaba haciendo su labor. Esa es parte del béisbol", dijo Puig sobre su pelotazo. "Te golpean, vas a la primera base y haces tu trabajo allí".

Los Dodgers comandan la serie pero hay más trabajo por hacer. No esperen que Puig cambie su estilo en el Juego 2 este viernes.

"Juego de la forma como lo hago. Me gusta correr y dar lo mejor de mí", dice Puig. "Los críticos pueden seguir en lo suyo, si así lo quieren.