Barry Bonds en los entrenamientos de los Gigantes.

SCOTTSDALE, Arizona - Barry Bonds tiene claro que tiene los méritos para ser exaltado al Salón de la Fama del béisbol.

"Sin duda alguna", dijo el rey jonronero el lunes en la sede de pretemporada de los Gigantes de San Francisco, donde por una semana fungirá como instructor de bateo.

Bonds, de 49 años, pasó las últimas 15 temporadas de su carrera con San Francisco, despidiéndose en 2007 con 762 jonrones.

Pero sus últimos años en las mayores fueron marcados por la sospecha de dopaje.

El siete veces jugador más valioso de la Liga Nacional fue encontrado culpable de obstrucción a la justicia en abril de 2011, luego que un jurado determinó que una respuesta que dio fue evasiva durante el testimonio que rindió en 2003 en un caso sobre sustancias dopante. Bonds ha quedado muy lejos de obtener el número de votos necesarios para entrar al Salón de la Fama en sus primeros dos años en la lista de candidatos.

¿Algún consejo para los periodistas que no le han dado el voto? "Ustedes son gente adulta. No tengo ningún consejo que darles".

Un tema que no quiso abordar fue el relacionado a Alex Rodríguez, quien está purgando una suspensión de una temporada por dopaje.

Bonds dijo que respeta a Rodríguez y que prefiere hablarle frente a frente, "no en una rueda de prensa".

En el Scottsdale Stadium, Bonds habló durante media hora con alrededor de 30 reporteros y trató de dejar atrás su polémico pasado.

"Es una alegría poder volver", dijo Bonds. "Se siente bien poder aportarle al deporte que amo. Ojalá que pueda hacerlo con más regularidad. Lo estoy disfrutando".

"Esto me pone nervioso que cuando jugaba, ya que es sólo mi mente y yo. Busco contribuir algo positivo al equipo. Ya será cómo salen las cosas", añadió. "No sé si bueno para esto".

Más liviano de peso que cuando era jugador y mucho más afable, Bonds lució el gorro naranja y negro con el logo de los Gigantes, además de una campera negra y pantalones para jugar béisbol, listo para su primer día.

Lució relajado, sonriente y bromeó más en unos cuantos minutos de lo que hizo durante todos esos años en los que fue el amo indiscutido en el vestuario de los Gigantes, instalado desde un rincón en una silla reclinable.

"Soy un personaje distinto. Era otro antes", dijo. "Ahora he tenido un tiempo para tomármelo suave, hacer otras tareas. Necesitaba ese tipo de persona, así era yo entonces. Soy el mismo, pero con una actitud diferente... Mis compañeros solían decir que no jugaban bien cuando me portaba bien. Y me funcionaba".

Tras hablar con la prensa, Bonds observó el trabajo de Buster Posey, Gregor Blanco y otros jugadores de los Gigantes en la jaula de bateo.

"Este era el momento adecuado, por eso lo hemos hecho ahora", dijo el piloto Bruce Bochy. "Es algo positivo para Barry. Para mí, es una de las mentes más brillantes del béisbol".

¿Y le gustaría mánager algún día?

"Primero quiero sobrevivir estos siete días", replicó sonriente.