Juan Uribe. (Darron Cummings/AP)

Hace un año, mientras su contrato de tres años con los Dodgers llegaba su final y tras dos temporadas frustrantes, el dominicano Juan Uribe no solamente pudo mantener su carrera de Grandes Ligas a flote, sino que tuvo un excelente desempeño.

Un líder en el terreno como antesalista y en el camerino con su buen humor, Uribe tuvo un papel clave en la campaña que revivió toda una franquicia antes de que San Luis diera fin a la temporada de Los Angeles en el Juego 6 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

Ahora armado con un nuevo pacto de dos años y US$15 millones--y recibiendo el respeto que su talento y actuación merecen--el tercera base es una parte esencial de un conjunto favorito para retener el título de la División Oeste de la Liga Nacional y con una gran oportunidad de ganar los seis juegos que les faltaron en octubre para llevarse el gran premio.

Uribe ha celebrado dos campeonatos de Serie Mundial, en el 2005 con los Medias Blancas y en el 2010 con los Gigantes. Está ansioso por ayudar a que sus compañeros en los Dodgers sepan lo que se siente eso.

"Todos los días trato de ayudar a mis compañeros, ellos son mis muchachos", declaró Uribe. "Es lo que toda la vida he hecho. Para mí es importante ser un buen compañero. Si no estoy bateando bien, aún puedo hacer algo bueno a la defensa y ayudar a mi equipo a ganar de esa manera.

"En mi primer año aquí (2011), pasé por dos operaciones. Pasaron tantas cosas. No quiero poner excusas, pero no puedo negar que me fue mal ese año. El año pasado me sentí bien. Ahora es una nueva temporada y quiero contribuir más que el año pasado. Quiero jugar todos los días si es posible. En estos momentos me siento bastante bien".

Ante la atención que llaman los jugadores más famosos y mejor pagados en el equipo -- su compatriota Hanley Ramirez, el mexicano Adrián González, el cubano Yasiel Puig, Clayton Kershaw, Zack Greinke, Matt Kemp, Andre Ethier y Carl Crawford --Uribe normalmente queda fuera de los titulares.

Pero incluso si no se encuentra en la portada de las revistas, los amigos de Uribe, como Crawford, están conscientes del valor del quisqueyano y siempre aprovechan la oportunidad para expresarlo.

Eso es bueno, porque Uribe no acaparará los titulares por sus palabras. El antesalista sin dudas está cómodo viviendo bajo el radar y para él es suficiente la buena compañía y el buen trabajo que hace con consistencia.

"No me gusta hablar mucho", dijo Uribe. "En ocasiones cuando dices mucho, los resultados salen en tu contra. Solamente me gusta estar relajado y disfrutar de lo que hago todos los días. Es bueno que tus compañeros hablen bien de ti. Para mí es importante lo que piensen".

Los jóvenes en el grupo del manager Don Mattingly no necesitan que alguien les señale que Uribe encabezó la defensa y contribuyó al poder tanto de los Medias Blancas del 2005 como de los Gigantes del 2010. Ellos están conscientes de la historia y pueden ver a diario que el dominicaon todavía lo hace con orgullo a sus 34 años de edad.

La defensa de Uribe la temporada pasada fue brillante. Solamente Manny Machado de los Orioles y Nolan Arenado de los Rockies tuvieron mejores estadísticas avanzadas que Uribe. Arenado fue el ganador del Guante de Oro de la Liga Nacional en la antesala.

Después de batear .278 y registrar .438 de slugging en la temporada regular, Uribe pegó el batazo más impactante de la campaña de los Dodgers. Su cuadrangular de dos vueltas en la octava entrada contra David Carpenter de los Bravos le dio a Los Angeles una victoria por 4-3 en el decisivo Juego 4 de la Serie Divisional de la Liga Nacional.

"Es la clase de jugador que siempre puede dar la cara", señaló Crawford, quien se voló la cerca dos veces en aquel encuentro. "Juan es un gran jugador y una gran persona. Somos muy afortunados de tenerlo en el equipo".